Necesidades especiales
ALERGIAS E INTOLERANCIAS ALIMENTARIAS
En las últimas décadas la alergia a alimentos parece haber aumentado. Se
calcula que en los países occidentales, la alergia alimentaria afecta a un 8 por
ciento de los niños menores de 4 años de edad y cerca del 2 por ciento de la
población adulta.
Se entiende por intolerancia a los alimentos la incapacidad de consumir ciertos alimentos o nutrientes sin sufrir efectos adversos sobre la salud.
Los efectos pueden ser más o menos rápidos sobre la salud. La intolerancia a los alimentos se distingue de la alergia a alimentos en que esta última provoca una respuesta del sistema inmune, activando la Inmunoglobulina E (IgE); y la intolerancia no.
El ejemplo más común es la Intolerancia a la lactosa, que es no sólo la insuficiencia de la enzima lactasa que impide la correcta absorción de la lactosa sino también a las proteínas de la vaca que padece un gran número de bebés al consumir leche de vaca o leche materna de una madre que ha consumido leche o filetes de ternera. Otras intolerancias comunes son al huevo y al pescado. Según el grado de intolerancia, se puede producir desde un rechazo inmediato a toda clase de leche hasta síntomas de difícil diagnóstico, ya que una malabsorción de la lactosa produce una acumulación de gases en el intestino, que producen dolor abdominal e incluso dolor de estómago y vómitos. Es un ejemplo de efecto rápido sobre la salud.
En el caso de la Intolerancia a las proteínas de la leche de vaca (IPLV), las personas, en especial los bebés, no son capaces de digerirlas y les producen trastornos digestivos que señalan llorando y no pudiendo dormir. Esta intolerancia suele desvanecerse al pasar unos años y se combate mediante biberones de una leche especial que no proviene de la vaca o una leche hidrolizada.
http://www.nestle.es/nutricion/asp/sumview.asp?section_order=005_001
La Enfermedad Celíaca (EC) es un proceso frecuente de naturaleza
autoinmune y con afectación sistémica. Es la única enfermedad dentro de un
amplio grupo de procesos autoimunitarios que presenta un origen bien definido y
conocido, producido por una intolerancia permanente al gluten, que aparece en
individuos genéticamente susceptibles.
Es inducido por la ingesta de gluten, un conjunto de proteínas contenidas en
la harina de diversos cereales, fundamentalmente el trigo, pero también el
centeno, la cebada, la avena y el triticale (híbrido de trigo y centeno).
Su sustrato morfológico se sustenta en la presencia de una inflamación
crónica y difusa de la mucosa del intestino delgado y, contrariamente a lo que
antes se pensaba, no se trata de una enfermedad únicamente digestiva, sino que
presenta una frecuente afectación sistémica, en la que se asocian síntomas muy
variados, ya que se combina con otros procesos patológicos que incluyen diversos
órganos y sistemas.
Un error frecuente es el de pretender encajar a los enfermos en un perfil
típico, ya que no existe un patrón único definido, ni una clínica común para
todos los pacientes, puesto que las presentaciones de la enfermedad son
múltiples y muy variadas. Puede cursar con diarrea o estreñimiento, con clínica
digestiva florida o sin síntomas digestivos, con pérdida de peso u obesidad, con
retraso del crecimiento o crecimiento normal, con o sin abdomen abultado, con o
sin procesos autoinmunes asociados, etc…
Los casos de presentación clásica de la enfermedad, que incluyen
manifestaciones de un síndrome de malabsorción grave con esteatorrea y signos de
malnutrición, son prácticamente excepcionales, especialmente en niños mayores de
2-3 años y adultos. Incluso una parte de enfermos celíacos son completamente
asintomáticos a nivel digestivo, por períodos de tiempo prolongados.
El espectro de los cambios patológicos que se observa en el intestino delgado
de un celíaco es muy amplio y no se limita, como tradicionalmente se pensaba, a
la presencia de atrofia de las vellosidades intestinales, sino que comprende
desde cambios mínimos, con cambios inflamatorios discretos o moderados,
especialmente en los adultos.
También contrariamente a lo que se pensaba, cursa frecuentemente con
serología negativa (ausencia de anticuerpos específicos en sangre),
especialmente la anti-transglutaminasa , ya que está elevada en relación con
la presencia de atrofia de vellosidades y como es un hecho bien conocido, no se
encuentra en jóvenes ni en adultos por lo general.
Clásicamente se creía que se trataba de una enfermedad poco frecuente y que
afectaba fundamentalmente a niños. Actualmente se conoce como un proceso con una
elevada prevalencia mundial, que afecta aproximadamente al 2% de la población
general. Aunque tiene una base genética bien definida, puede aparecer en
cualquier edad de la vida, tanto en niños como en adultos, siendo un 20% de los
casos diagnosticados en individuos mayores de 60 años.
Algunas situaciones pueden ser el detonante del debut de la enfermedad, como
una infección intestinal, una intervención quirúrgica abdominal, el embarazo,
cambios de alimentación, viajes al extranjero, etc…
Celiaquía
Biopsia de intestino delgado en la que se aprecia atrofia de las vellosidades intestinales, hiperplasia de las criptas y linfocitosis intraepitelial.